fbpx

15-2 (3) Errores que llevan a la determinación

Palabras de sabiduría:

Fallos en la vida llevan a la determinación.

B.K.S. Iyengar

No era un buen ejemplo de practicante de yoga cuando empecé a enseñar yoga. Estaba muy delgado y no tenía músculos. No era más que huesos. Mi pecho no podía expandirse más que media pulgada. No podía hacer las asanas bien. Mi presentación de las asanas no era atractiva porque mi cuerpo no tenía carne ni forma. No tenía ni dieciocho años, y todos mis estudiantes eran mayores que yo. Mis estudiantes eran educados, adeptos de deportes y cultura. ¡No sé cómo lo hice para ganar el corazón de la gente de Pune!

 

Había desarrollado una gran tolerancia al dolor gracias a la enfermedad persistente que sufrí en mi niñez. La tolerancia mejoró mi resistencia. El sufrimiento me había inculcado una fuerte voluntad. Un hombre de piel y huesos como yo podía tolerar una carga de trabajo con más facilidad que un hombre con músculos prominentes. Entrenadores y culturistas se preguntarán como pude practicar y enseñar asanas sin descanso durante mis clases. Solía enseñar de 6 a 11 por la mañana y de 4 a 8 por la tarde. Podía dar clases a varias tandas sin pausa entre ellas, y practicaba con ellos también sin descanso.

Mis estudiantes quedaban agotados pero yo continuaba. Parecía lleno de coraje externamente, pero estaba muy nervioso por dentro. Me enfrenté a muchas desilusiones pero por la gracia de Dios gané la batalla. Desarrollé gracia y elegancia en mi presentación. Quería probar a los que hablaban mal de las asanas que estaban equivocados. La determinación condujo al éxito. Solía ser el hazmerreír en el campo del yoga pero felizmente hoy millones de personas practican yoga.

Un incidente sucedió en la primera convención internacional de Yoga Iyengar en San Francisco. Unos médicos querían medir mi capacidad pulmonar y me pidieron que hiciese pranayama. Empecé con Ujjayi pranayama. Inhalaba y exhalaba pero la maquina no registraba nada, aunque estuviese funcionando. Me pidieron pues que respirase con un poco de fuerza. Les dije que respirar regularmente con un poco de fuerza no es pranayama. Me dijeron que sí podían oír el sonido de la respiración pero que no podían registrar nada. Así, me obligaron a hacer pranayama con un poco de esfuerzo para que su máquina lo pudiese registrar. La maquina consiguió grabar algo, y después me dieron las 200 páginas que dio el ordenador. ¡Me dijeron que mis pulmones tenían la potencia de un atleta olímpico de 25 años! Y entonces yo tenía 66.

Con toda la enfermedad de mi niñez, ésa fue la primera vez que tuve la evidencia que tenía buenos pulmones. El honor de este récord científico está en el hecho que tomé con calma las decepciones y me ceñí a la práctica.

No os desaniméis por los fallos. Son los puntos muertos que tenemos cuando no progresamos.

Uno sufre estancamientos en todo en la vida, sea artista, músico, bailarín o deportista. No se puede progresar si nos dejamos coger en estos estancamientos. Uno se queda en este estado durante varios años. Yo también me enfrenté a ellos, cuando no conseguía progresar. Lo hacía todo pero me sentía vacío por dentro. No venía nada, nada sucedía. Muchos artistas deben haber sufrido esta situación y la habrán odiado. Temen expresar su debilidad. He enseñado a los mejores músicos, y todos han admitido que experimentas estas situaciones y que las toman como fallos.

Los fallos no sólo me dieron determinación sino que me enseñaron una nueva luz y una nueva forma de progresar. Empleé el arma de la decepción como recepción para un nuevo destino.

Empleé el arma de la decepción como recepción para un nuevo destino.

De hecho, fallos, estancamientos y decepciones fortalecieron mi deseo de proseguir este camino del yoga con determinación, y Dios me bendijo en el camino.


© 2019 Espai de ioga Girona Rambla de la Llibertat, 6, 4 | 17004 Girona david@espaideioga.cat | +34-655341258